A LA DERIVA
El hombre pisó algo blanduzco, y en seguida sintió la mordedura en el pie. Saltó adelante, y al volverse con un juramento vio una yararacusú que arrollada sobre sí misma esperaba otro ataque.
El hombre echó una veloz ojeada a su pie, donde dos gotitas de sangre engrosaban dificultosamente, y sacó el machete de la cintura. La víbora vio la amenaza, y hundió más la cabeza en el centro mismo de su espiral; pero el machete cayó de lomo, dislocándole las vértebras.
El hombre se bajó hasta la mordedura, quitó las gotitas de sangre, y durante un instante contempló. Un dolor agudo nacía de los dos puntitos violetas, y comenzaba a invadir todo el pie. Apresuradamente se ligó el tobillo con su pañuelo y siguió por la picada hacia su rancho.
El dolor en el pie aumentaba, con sensación de tirante abultamiento, y de pronto el hombre sintió dos o tres fulgurantes puntadas que como relámpagos habían irradiado desde la herida hasta la mitad de la pantorrilla. Movía la pierna con dificultad; una metálica sequedad de garganta, seguida de sed quemante, le arrancó un nuevo juramento.
Llegó por fin al rancho, y se echó de brazos sobre la rueda de un trapiche. Los dos puntitos violeta desaparecían ahora en la monstruosa hinchazón del pie entero. La piel parecía adelgazada y a punto de ceder, de tensa. Quiso llamar a su mujer, y la voz se quebró en un ronco arrastre de garganta reseca. La sed lo devoraba.
—¡Dorotea! —alcanzó a lanzar en un estertor—. ¡Dame caña!
Su mujer corrió con un vaso lleno, que el hombre sorbió en tres tragos. Pero no había sentido gusto alguno.
—¡Te pedí caña, no agua! —rugió de nuevo. ¡Dame caña!
—¡Pero es caña, Paulino! —protestó la mujer espantada.
—¡No, me diste agua! ¡Quiero caña, te digo!
La mujer corrió otra vez, volviendo con la damajuana. El hombre tragó uno tras otro dos vasos, pero no sintió nada en la garganta.
—Bueno; esto se pone feo —murmuró entonces, mirando su pie lívido y ya con lustre gangrenoso. Sobre la honda ligadura del pañuelo, la carne desbordaba como una monstruosa morcilla.
Los dolores fulgurantes se sucedían en continuos relampagueos, y llegaban ahora a la ingle. La atroz sequedad de garganta que el aliento parecía caldear más, aumentaba a la par. Cuando pretendió incorporarse, un fulminante vómito lo mantuvo medio minuto con la frente apoyada en la rueda de palo.
Pero el hombre no quería morir, y descendiendo hasta la costa subió a su canoa. Sentóse en la popa y comenzó a palear hasta el centro del Paraná. Allí la corriente del río, que en las inmediaciones del Iguazú corre seis millas, lo llevaría antes de cinco horas a Tacurú-Pucú.
El hombre, con sombría energía, pudo efectivamente llegar hasta el medio del río; pero allí sus manos dormidas dejaron caer la pala en la canoa, y tras un nuevo vómito —de sangre esta vez—dirigió una mirada al sol que ya trasponía el monte.
La pierna entera, hasta medio muslo, era ya un bloque deforme y durísimo que reventaba la ropa. El hombre cortó la ligadura y abrió el pantalón con su cuchillo: el bajo vientre desbordó hinchado, con grandes manchas lívidas y terriblemente doloroso.
El hombre pensó que no podría jamás llegar él solo a Tacurú-Pucú, y se decidió a pedir ayuda a su compadre Alves, aunque hacía mucho tiempo que estaban disgustados.
La corriente del río se precipitaba ahora hacia la costa brasileña, y el hombre pudo fácilmente atracar. Se arrastró por la picada en cuesta arriba, pero a los veinte metros, exhausto, quedó tendido de pecho.
—¡Alves! —gritó con cuanta fuerza pudo; y prestó oído en vano.
—¡Compadre Alves! ¡No me niegue este favor! —clamó de nuevo, alzando la cabeza del suelo. En el silencio de la selva no se oyó un solo rumor. El hombre tuvo aún valor para llegar hasta su canoa, y la corriente, cogiéndola de nuevo, la llevó velozmente a la deriva.
El Paraná corre allí en el fondo de una inmensa hoya, cuyas paredes, altas de cien metros, encajonan fúnebremente el río. Desde las orillas bordeadas de negros bloques de basalto, asciende el bosque, negro también. Adelante, a los costados, detrás, la eterna muralla lúgubre, en cuyo fondo el río arremolinado se precipita en incesantes borbollones de agua fangosa. El paisaje es agresivo, y reina en él un silencio de muerte.
Al atardecer, sin embargo, su belleza sombría y calma cobra una majestad única.
El sol había caído ya cuando el hombre, semitendido en el fondo de la canoa, tuvo un violento escalofrío. Y de pronto, con asombro, enderezó pesadamente la cabeza: se sentía mejor. La pierna le dolía apenas, la sed disminuía, y su pecho, libre ya, se abría en lenta inspiración.
El veneno comenzaba a irse, no había duda. Se hallaba casi bien, y aunque no tenía fuerzas para mover la mano, contaba con la caída del rocío para reponerse del todo.
Calculó que antes de tres horas estaría en Tacurú-Pucú.
El bienestar avanzaba, y con él una somnolencia llena de recuerdos. No sentía ya nada ni en la pierna ni en el vientre. ¿Viviría aún su compadre Gaona en Tacurú -Pucú? Acaso viera también a su ex patrón mister Dougald, y al recibidor del obraje.
¿Llegaría pronto? El cielo, al poniente, se abría ahora en pantalla de oro, y el río se había coloreado también. Desde la costa paraguaya, ya entenebrecida, el monte dejaba caer sobre el río su frescura crepuscular, en penetrantes efluvios de azahar y miel silvestre. Una pareja de guacamayos cruzó muy alto y en silencio hacia el Paraguay.
Allá abajo, sobre el río de oro, la canoa derivaba velozmente, girando a ratos sobre sí misma ante el borbollón de un remolino. El hombre que iba en ella se sentía cada vez mejor, y pensaba entretanto en el tiempo justo que había pasado sin ver a su ex patrón Dougald. ¿Tres años? Tal vez no, no tanto. ¿Dos años y nueve meses? Acaso. ¿Ocho meses y medio? Eso sí, seguramente.
De pronto sintió que estaba helado hasta el pecho. ¿Qué sería? Y la respiración también...
Al recibidor de maderas de mister Dougald, Lorenzo Cubilla, lo había conocido en Puerto Esperanza un viernes santo... ¿Viernes? Sí, o jueves...
El hombre estiró lentamente los dedos de la mano.
—Un jueves...
Y cesó de respirar.
domingo, 28 de julho de 2013
quinta-feira, 25 de julho de 2013
ENTREVISTA: socióloga Maria da Glória Gohn
Para socióloga, população que foi às ruas em junho é crítica em relação à atual forma de fazer política, a partidos e aos sindicatos
A socióloga Maria da Glória Gohn, professora da Unicamp e especialista em movimentos sociais, autora do recém-lançado "Sociologia dos movimentos sociais" (Cortez Editora), em entrevista concedida ao jornalista Marcelo Beraba (Estadão), afirmou: "Os jovens de 68 queriam participar da política, eram contrários às políticas conservadoras e porta vozes de políticas libertárias, aderiam a grupos com ideologias políticas; os manifestantes de 2013 querem outra política, diferente dos termos e formas como tem sido praticada. Querem outra política sem enquadramentos partidários e ideológicos, mais libertários. Em 68 propunham-se alianças com operários e camponeses. Em 2013 não se coloca a questão de alianças de classe; questões da ética, da moralidade pública são prioritárias. Em síntese: em 68 os jovens queriam mudar a sociedade via mudanças políticas. Hoje, querem mudanças na política via atuação diferenciada do Estado no atendimento à sociedade. Não negam o Estado, querem um Estado mais eficiente."
A socióloga Maria da Glória Gohn, professora da Unicamp e especialista em movimentos sociais, autora do recém-lançado "Sociologia dos movimentos sociais" (Cortez Editora), em entrevista concedida ao jornalista Marcelo Beraba (Estadão), afirmou: "Os jovens de 68 queriam participar da política, eram contrários às políticas conservadoras e porta vozes de políticas libertárias, aderiam a grupos com ideologias políticas; os manifestantes de 2013 querem outra política, diferente dos termos e formas como tem sido praticada. Querem outra política sem enquadramentos partidários e ideológicos, mais libertários. Em 68 propunham-se alianças com operários e camponeses. Em 2013 não se coloca a questão de alianças de classe; questões da ética, da moralidade pública são prioritárias. Em síntese: em 68 os jovens queriam mudar a sociedade via mudanças políticas. Hoje, querem mudanças na política via atuação diferenciada do Estado no atendimento à sociedade. Não negam o Estado, querem um Estado mais eficiente."
Como bem aponta Marcelo Beraba, a população que se identificou com os movimentos de rua de Junho não atendeu à convocação das centrais sindicais para o Dia Nacional de Luta, em 11/07. A nova geração de jovens não se identifica com as formas de organização existentes e reage ao modelo de sociedade em que vive, "de muito consumo, mas de qualidade de vida sofrível".
Leia a excelente entrevista com a socióloga Maria da Glória Gohn na íntegra: http://www.estadao.com.br/noticias/nacional,apos-atos-governo-nao-tem-interlocutores,1053152,0.htm
Leia a excelente entrevista com a socióloga Maria da Glória Gohn na íntegra: http://www.estadao.com.br/noticias/nacional,apos-atos-governo-nao-tem-interlocutores,1053152,0.htm
QUESTÕES:
1. Como a socióloga define os movimentos sociais de Junho no Brasil?
2. Para a socióloga como se diferenciam os movimentos de 1968 e dos anos 1990 no Brasil?
3. O que querem os jovens brasileiros que foram para as ruas protestar?
4. Em que ideologias estes movimentos se inspiram?
quarta-feira, 24 de julho de 2013
O Custo Brasil
Economistas dizem que grande parte da culpa para os preços incrivelmente altos no Brasil podem ser colocados em um sistema fiscal disfuncional que prioriza a impostos sobre o consumo.
SÃO PAULO, Brasil - Os clientes aqui
com noção de quanto os itens custam no exterior precisam se preparar ao comprar
um Samsung Galaxy S4 telefone: o mesmo modelo que custa 615 dólares nos Estados
Unidos é quase o dobro do que no Brasil. Um choque ainda maior espera por
pais que necessitam de um berço: o mais barato na Tok & Stok custa mais
de US$ 440, mais de seis vezes o preço de um item feito de forma semelhante no Ikea, nos Estados Unidos.
Para os brasileiros fervendo de
ressentimento sobre gastos desnecessários pela elite política do país, os
preços elevados devem pagar para quase tudo - uma grande pizza de queijo pode
custar quase US$ 30 -, apenas alimentar a sua ira.
"As pessoas ficam com raiva
porque nós sabemos que há maneiras de fazer as coisas mais barato, nós vemos em
outro lugar, por isso sabemos que deve haver algo errado aqui", disse
Luana Medeiros, 28, que trabalha no Ministério da Educação.
Protestos de rua no Brasil cresceram
a partir de uma campanha popular contra o aumento da tarifa de ônibus. Moradores
de São Paulo e Rio de Janeiro passar uma parcela muito maior de seus salários
para pegar o ônibus que os moradores de Nova York ou Paris. No entanto, o
preço do transporte é apenas um exemplo das lutas que muitos brasileiros
enfrentam para fazer face às despesas, dizem os economistas.
Alugar um apartamento em áreas
cobiçadas do Rio de Janeiro tornou-se mais caro do que em Oslo, capital da
Noruega, rica em petróleo. Antes dos protestos, o aumento dos preços dos
alimentos básicos, como tomates, solicitando paródias a presidente Dilma Rousseff e seus assessores
econômicos.
A inflação está em torno de 6,4 por
cento, com muitos na classe média reclamando que eles estão arcando com o ônus
dos aumentos de preços. Limitando margem de manobra das autoridades, a
indignação popular é inflamada numa época em que grandes projetos de estímulo
estão deixando de tirar a economia de uma desaceleração, aumentando o espectro
da estagnação na maior economia da América Latina.
"O Brasil está à beira da
recessão, agora que o boom das commodities é longo", disse Luciano Sobral,
economista e sócio de uma empresa de gestão de Paulo São ativo que mantém uma
economia irreverente do blog com o nome do Drunkeynesian. "Isso é o que torna impossível
ignorar os altos preços que afligem os brasileiros, especialmente aqueles que
não podem facilmente dar ao luxo de viajar para o estrangeiro para a compra de
farras onde as coisas são mais baratas."
Custos do Brasil altíssimos podem
ser atribuídos a uma série de fatores, incluindo gargalos de transporte que
tornam caro para obter produtos para os consumidores, as políticas
protecionistas que escudo fabricantes brasileiros de competição e um legado dos
consumidores um pouco acostumados com inflação relativamente alta, o que está
longe 2.477 por cento abaixo do alcançado em 1993, antes de uma reestruturação
drástica da economia.
Mas economistas dizem que grande
parte da culpa para os preços incrivelmente altos podem ser colocados em um
sistema fiscal disfuncional que prioriza a impostos sobre o consumo, que são
relativamente fáceis de coletar, mais imposto de renda.
Alexandre Versignassi, um escritor
especializado em decifrar o código tributário do Brasil, disse que as empresas
estavam a braços com 88 tributos federais, estaduais e municipais, alguns dos
quais são cobrados diretamente aos consumidores. Manter os contabilistas
em seus dedos, as autoridades brasileiras emitir cerca de 46 novas normas
tributárias a cada dia, disse ele.
Para piorar as coisas para muitos
brasileiros pobres e de classe média, brechas permitem aos ricos para evitar a
tributação em grande parte de sua renda; investidores ricos, por exemplo, pode
evitar impostos sobre o rendimento de dividendos e parceiros em empresas
privadas são tributados a uma taxa muito mais baixa que muitos empregados
regulares.
O resultado é que muitos produtos
feitos no Brasil, como automóveis, custa muito mais aqui do que nos países mais
distantes que os importados. Um exemplo é o Gol , um carro compacto produzido
pela Volkswagen em uma fábrica na região metropolitana de São Paulo. O Gol
quatro portas com ar-condicionado é vendido por cerca de 16.100 dólares aqui,
incluindo os impostos.No México, o modelo equivalente, feito no Brasil, mas
vendida a mexicanos como o novo Gol , custa milhares de dólares a
menos.
A capacidade de muitos brasileiros
para pagar esses carros reflete mudanças econômicas positivas ao longo da
última década, como a ascensão de milhões de pessoas de pobreza extrema e uma
redução do desemprego, que agora está em níveis historicamente baixos. Os
salários subiram durante esse tempo, com uma renda per capita agora cerca de
11.630 dólares americanos, medido pelo Banco Mundial, em comparação com $ 6.990
na vizinha Colômbia. Mas o Brasil encontra-se muito abaixo nações como o
Canadá, onde a renda per capita é de 50.970 $ desenvolvido.
Como resultado, um morador de São
Paulo, a capital financeira do Brasil, tem que trabalhar uma média de 106 horas
para comprar um iPhone, enquanto alguém, em Bruxelas, trabalho 54 horas para
comprar o mesmo produto, de acordo com um estudo global dos salários pelo investimento banco UBS. Para comprar um Big Mac, um
morador aqui tem que trabalhar 39 minutos, em comparação com 11 minutos para um
morador de Chicago.
Passeie em qualquer aeroporto
internacional no Brasil, e esses desequilíbrios são vividamente em exposição,
com milhares de moradores de embalagem em voos a cada dia para fazer compras
para os países onde as mercadorias são substancialmente mais barato.
Mesmo que a moeda brasileira, o
real, se enfraqueceu em relação ao dólar este ano (que atualmente está em torno
de 2,20 para o dólar), os brasileiros gastaram 2,2 bilhões dólares no exterior,
em maio, o maior valor já registrado para o mês desde que o banco central
começou a acompanhar tais dados, em 1969.
De olho neste mercado, alguns
agentes de viagens começaram a alfaiataria viagens a Miami para os clientes
ansiosos para comprar produtos para bebês, como monitores digitais, carrinhos,
chupetas, mesmo Pampers, que no Brasil custa quase três vezes mais do
que nos Estados Unidos.
Buscando evitar tais farras de
compras ficar fora de controle, os policiais federais abordam viajantes no
momento da chegada, escolhendo pessoas cuja bagagem parece bojo com muitos
itens. Se puder ser provado que os brasileiros gastaram ao longo de certo
limite, no exterior, eles são imediatamente obrigados a pagar impostos sobre
suas compras.
Essa seleção alcança estrangeiros,
também. Em maio, a polícia no aeroporto internacional de São Paulo prendeu
dois comissários de bordo americanos Airlines, ambos cidadãos americanos, sob a
acusação de contrabando depois que foram encontrados passar pela alfândega
transportando um total de 14 smartphones, 4 computadores tablet, três relógios
de luxo e vários videogames.Os smartphones foram escondidos em suas roupas
íntimas, disse a polícia, e foram destinados a serem vendidos no mercado negro.
Antes de o início dos protestos, o
governo do Brasil começou a tentar combater o aumento dos preços. O Banco
Central elevou as taxas de juros após um tumulto sobre os preços dos alimentos
este ano contribuiu para os temores de inflação. As autoridades removido
alguns impostos sobre alguns produtos, como carros.Mesmo assim, a inflação
continua elevada, enquanto a economia continua a ser lenta, deixando muitos
brasileiros fumegantes sobre os altos impostos embutidos no preço dos produtos
que compram.
Uma nova lei federal que exige
varejistas detalhes sobre as receitas quanto os clientes de impostos estão
sendo cobrados alimentou um pouco dessa raiva. Fernando Bergamini, 38 anos,
designer gráfico, ficou atordoado depois de gastar 92 dólares um dia recente em
mantimentos como tomate, feijão e banana, só para olhar para o seu recebimento
e descobrir que US $ 25 do que era em impostos.
"É chocante dado os serviços
que recebem para dar ao governo o nosso dinheiro", disse Bergamini. "Vê-lo
assim em um pedaço de papel me faz sentir indignado."
(Por Simon Romero, do New York Times
Tradução via Google Translate, por isso a imperfeição do texto.
O título do artigo original foi modificado aqui nesta publicação no blog.
Tradução via Google Translate, por isso a imperfeição do texto.
O título do artigo original foi modificado aqui nesta publicação no blog.
A reportagem original disponível em http://mobile.nytimes.com/2013/07/23/world/americas/prices-fuel-outrage-in-brazil-home-of-the-30-cheese-pizza.html )
quarta-feira, 17 de julho de 2013
Manifestantes avaliam protestos de Junho
Um mês depois, manifestantes avaliam legado dos protestos de Junho
por Paula Adamo Idoeta, da BBC Brasil
por Paula Adamo Idoeta, da BBC Brasil
Eles são alguns dos jovens que engrossaram as multidões que tomaram as ruas do país na onda de manifestações que se espalhou por todas as regiões do Brasil.
Exatamente um mês atrás, em 17 de junho, os protestos alcançaram diversas cidades brasileiras e culminaram com a tomada do teto do Congresso Nacional pelos manifestantes de Brasília; poucos dias depois, em 20 de junho, a multidão que saiu para protestar foi estimada em mais de 1 milhão de pessoas em todo o país.
Mas até onde vai o impacto da mobilização vista em junho na vida dos jovens do país? E qual é o papel que eles veem para si nos rumos da política do país?
"Essa geração, que já é a maior parcela da população brasileira, assumiu um novo tipo de protagonismo, e acho que isso é irreversível", opina à BBC Brasil o cientista político Paulo Baía, da UFRJ.
"Eles não têm a obrigação de serem gratos pelo fim da hiperinflação como a geração anterior. Demandam reconhecimento, respeito, participação no processo decisório", diz Baía.
"Mas as instituições comuns não os representam neste momento. São pessoas que sabem o que não querem e estão abertas a possibilidades" - mesmo que essas possibilidades ainda não estejam totalmente claras, acrescenta o acadêmico.
A BBC Brasil conversou com cinco jovens de diferentes perfis e graus de militância política, em São Paulo, Rio de Janeiro, Belo Horizonte e Brasília, e perguntou como os protestos mudaram suas expectativas em relação ao país - bem como suas próprias vidas.
Confira a reportagem na íntegra:
< http://www.bbc.co.uk/portuguese/noticias/2013/07/130716_protestos_ummes_opinioes_pai.shtml >
segunda-feira, 15 de julho de 2013
A verdade é dura, a Globo apoiou a ditadura!
A Comissão da Verdade está em crise. Dos sete integrantes nomeados por Dilma, dois já desistiram, e a comissão tem se notabilizado por um burocratismo excessivo, falta de transparência e, sobretudo, ausência de uma estratégia de comunicação, fundamental para que se transforme em algo realmente instrutivo e producente.
Entretanto, talvez o principal entrave a bloquear os trabalhos da Comissão seja a sua falta de vontade de investigar o papel da mídia na ditadura. Morando no Rio, perto do centro, eu tive o privilégio de frequentar a Biblioteca Nacional e ler as edições dos principais jornais brasileiros nas semanas que antecederam o golpe militar. Houve uma construção deliberada, de jornais como O Globo, a Folha e o Estadão, para criar uma atmosfera de golpe. Há inúmeros estudos que revelam a articulação, muitas vezes patrocinada por agências norte-americanas, para orientar a mídia brasileira numa direção antitrabalhista, antinacional e antigoverno.
Nacionalismo e trabalhismo, no Brasil, sempre estiveram associados à esquerda, visto que nossa direita é, historicamente, vendida ao imperialismo americano.
A Comissão não pode ser usada apenas para culpar velhinhos de noventa anos que torturaram subversivos quarenta anos atrás. Estes deveriam sim ser condenados, como fizeram nossos vizinhos. Mas os tubarões, aqueles que efetivamente contribuíram para o golpe, foram grandes empresas, com ênfase nas empresas de mídia. O Brasil precisa conhecer a maneira pela qual essas empresas se consolidaram e assumiram uma posição hegemômica no setor de comunicação social.
A concentração da mídia e do mercado de publicidade é um fenômeno mundial, que aconteceria com ou sem ditadura. Mas com a ditadura, ele se deu de maneira muito mais brutal, com artificialismo e enorme interferência estrangeira.
A Comissão investigará, por exemplo, o apoio dos Estados Unidos às Organizações Globo, antes e depois da ditadura?
Se quiser se conhecer a si mesmo, o Brasil precisa enfrentar essas questões. Não por revanchismo, mas por razões acadêmicas, históricas e políticas. O Brasil merece a verdade. O Brasil merece saber, em detalhes, de que lado a Globo ficou quando a democracia brasileira foi brutalizada, e de que lado permaneceu enquanto ela foi torturada.
Seguramente há muitas histórias de corrupção por trás da consolidação do império global durante o regime, que nossos jovens precisam conhecer. Até para que as novas gerações não cometam os mesmos erros das antigas, de se deixarem levar por campanhas midiáticas agressivas, moralizantes, de cunho antidemocrático.
A Comissão da Verdade, se não quiser ser conhecida como Comissão da Covardia, precisa responder às ruas, que estão gritando:
A verdade é dura, a Globo apoiou a ditadura!
Fonte: Miguel do Rosário, no Tijolaço
quinta-feira, 11 de julho de 2013
Cultura, política, protestos, massa, CUT... & Freud: algumas interrelações?
I
Todo aquel que ha vivido largo tiempo dentro de una determinada cultura y se ha planteado repetidamente el problema de cuáles fueron los orígenes y la trayectoria evolutiva de la misma, acaba por ceder también alguna vez a la tentación de orientar su mirada en sentido opuesto y preguntarse cuáles serán los destinos futuros de tal cultura y por qué avatares habrá aún de pasar. No tardamos, sin embargo, en advertir que ya el valor inicial de tal investigación queda considerablemente disminuido por la acción de varios factores. Ante todo, son muy pocas las personas capaces de una visión total de la actividad humana en sus múltiples modalidades. La inmensa mayoría de los hombres se ha visto obligada a limitarse a escasos sectores o incluso a uno solo. Y cuanto menos sabemos del pasado y del presente, tanto más inseguro habrá de ser nuestro juicio sobre el porvenir. Pero, además, precisamente en la formación de este juicio intervienen, en un grado muy difícil de precisar, las esperanzas subjetivas individuales, las cuales dependen, a su vez, de factores puramente personales, esto es, de la experiencia de cada uno y de su actitud más o menos optimista ante la vida, determinada por el temperamento, el éxito o el fracaso. Por último, ha de tenerse también en cuenta el hecho singular de que los hombres viven, en general, el presente con una cierta ingenuidad; esto es, sin poder llegar a valorar exactamente sus contenidos. Para ello tienen que considerarlo a distancia, lo cual supone que el presente ha de haberse convertido en pretérito para que podamos hallar en él puntos de apoyo en que basar un juicio sobre el porvenir.
Así, pues, al ceder a la tentación de pronunciarnos sobre el porvenir probable de nuestra cultura, obraremos prudentemente teniendo en cuenta los reparos antes indicados al mismo tiempo que la inseguridad inherente a toda predicción. Por lo que a mí respecta, tales consideraciones me llevarán a apartarme rápidamente de la magna labor total y a refugiarme en el pequeño sector parcial al que hasta ahora he consagrado mi atención, limitándome a fijar previamente su situación dentro de la totalidad.
La cultura humana - entendiendo por tal todo aquello en que la vida humana ha superado sus condiciones zoológicas y se distingue de la vida de los animales, y desdeñando establecer entre los conceptos de cultura y civilización separación alguna -; la cultura humana; repetimos, muestra como es sabido, al observador dos distintos aspectos. Por un lado, comprende todo el saber y el poder conquistados por los hombres para llegar a dominar las fuerzas de la Naturaleza y extraer los bienes naturales con que satisfacer las necesidades humanas, y por otro, todas las organizaciones necesarias para regular las relaciones de los hombres entre sí y muy especialmente la distribución de los bienes naturales alcanzables. Estas dos direcciones de la cultura no son independientes una de otra; en primer lugar, porque la medida en que los bienes existentes consienten la satisfacción de los instintos ejerce profunda influencia sobre las relaciones de los hombres entre sí; en segundo, porque también el hombre mismo, individualmente considerado, puede representar un bien natural para otro en cuanto éste utiliza su capacidad de trabajo o hace de él su objeto sexual. Pero, además, porque cada individuo es virtualmente un enemigo de la civilización, a pesar de tener que reconocer su general interés humano. Se da, en efecto, el hecho singular de que los hombres, no obstante, serles imposible existir en el aislamiento, sienten como un peso intolerable los sacrificios que la civilización les impone para hacer posible la vida en común. Así, pues, la cultura ha de ser defendida contra el individuo, y a esta defensa responden todos sus mandamientos, organizaciones e instituciones, los cuales no tienen tan sólo por objeto efectuar una determinada distribución de los bienes naturales, sino también mantenerla e incluso defender contra los impulsos hostiles de los hombres los medios existentes para el dominio de la Naturaleza y la producción de bienes. Las creaciones de los hombres son fáciles de destruir, y la ciencia y la técnica por ellos edificada pueden también ser utilizadas para su destrucción.
Experimentamos así la impresión de que la civilización es algo que fue impuesto a una mayoría contraria a ella por una minoría que supo apoderarse de los medios de poder y de coerción. Luego no es aventurado suponer que estas dificultades no son inherentes a la esencia misma de la cultura, sino que dependen de las imperfecciones de las formas de cultura desarrolladas hasta ahora. Es fácil, en efecto, señalar tales imperfecciones. Mientras que en el dominio de la Naturaleza ha realizado la Humanidad continuos progresos y puede esperarlos aún mayores, no puede hablarse de un progreso análogo en la regulación de las relaciones humanas, y probablemente en todas las épocas, como de nuevo ahora, se han preguntado muchos hombres si esta parte de las conquistas culturales merece, en general, ser defendida. Puede creerse en la posibilidad de una nueva regulación de las relaciones humanas, que cegará las fuentes del descontento ante la cultura, renunciando a la coerción y a la yugulación de los instintos, de manera que los hombres puedan consagrarse, sin ser perturbados por la discordia interior, a la adquisición y al disfrute de los bienes terrenos. Esto sería la edad de oro, pero es muy dudoso que pueda llegarse a ello. Parece, más bien, que toda la civilización ha de basarse sobre la coerción y la renuncia a los instintos, y ni siquiera puede asegurarse que al desaparecer la coerción se mostrase dispuesta la mayoría de los individuos humanos a tomar sobre sí la labor necesaria para la adquisición de nuevos bienes. A mi juicio, ha de contarse con el hecho de que todos los hombres integran tendencias destructoras -antisociales y anticulturales- y que en gran número son bastante poderosas para determinar su conducta en la sociedad humana.
Este hecho psicológico presenta un sentido decisivo para el enjuiciamiento de la cultura humana. En un principio pudimos creer que su función esencial era el dominio de la Naturaleza para la conquista de los bienes vitales y que los peligros que la amenazan podían ser evitados por medio de una adecuada distribución de dichos bienes entre los hombres. Mas ahora vemos desplazado el nódulo de la cuestión desde lo material a lo anímico. Lo decisivo está en si es posible aminorar, y en qué medida, los sacrificios impuestos a los hombres en cuanto a la renuncia a la satisfacción de sus instintos, conciliarlos con aquellos que continúen siendo necesarios y compensarles de ellos. El dominio de la masa por una minoría seguirá demostrándose siempre tan imprescindible como la imposición coercitiva de la labor cultural, pues las masas son perezosas e ignorantes, no admiten gustosas la renuncia al instinto, siendo útiles cuantos argumentos se aduzcan para convencerlas de lo inevitable de tal renuncia, y sus individuos se apoyan unos a otros en la tolerancia de su desenfreno. Unicamente la influencia de individuos ejemplares a los que reconocen como conductores puede moverlas a aceptar aquellos esfuerzos y privaciones imprescindibles para la perduración de la cultura. Todo irá entonces bien mientras que tales conductores sean personas que posean un profundo conocimiento de las necesidades de la vida y que se hayan elevado hasta el dominio de sus propios deseos instintivos. Pero existe el peligro de que para conservar su influjo hagan a las masas mayores concesiones que éstas a ellos, y, por tanto, parece necesario que la posesión de medios de poder los haga independientes de la colectividad. En resumen: el hecho de que sólo mediante cierta coerción puedan ser mantenidas las instituciones culturales es imputable a dos circunstancias ampliamente difundidas entre los hombres: la falta de amor al trabajo y la ineficacia de los argumentos contra las pasiones.
Sé de antemano la objeción que se opondrá a estas afirmaciones. Se dirá que la condición que acabamos de atribuir a las colectividades humanas, y en la que vemos una prueba de la necesidad de una coerción que imponga la labor cultural, no es por sí misma sino una consecuencia de la existencia de instituciones culturales defectuosas que han exasperado a los hombres haciéndolos vengativos e inasequibles. Nuevas generaciones, educadas con amor y en la más alta estimación del pensamiento, que hayan experimentado desde muy temprano los beneficios de la cultura, adoptarán también una distinta actitud ante ella, la considerarán como su más preciado patrimonio y estarán dispuestas a realizar todos aquellos sacrificios necesarios para su perduración, tanto en trabajo como en renuncia a la satisfacción de los instintos. Harán innecesaria la coerción y se diferenciarán muy poco de sus conductores. Si hasta ahora no ha habido en ninguna cultura colectividades humanas de esta condición, ello se debe a que ninguna cultura ha acertado aún con instituciones capaces de influir sobre los hombres en tal sentido y precisamente desde su infancia.
Podemos preguntarnos si nuestro dominio sobre la Naturaleza permite ya, o permitirá algún día, el establecimiento de semejantes instituciones culturales, e igualmente de dónde habrán de surgir aquellos hombres superiores, prudentes y desinteresados que hayan de actuar como conductores de las masas y educadores de las generaciones futuras. Puede intimidarnos la magna coerción inevitable para la consecución de estos propósitos. Pero no podemos negar la grandeza del proyecto ni su importancia para el porvenir de la cultura humana. Se nos muestra basado en el hecho psicológico de que el hombre integra las más diversas disposiciones instintivas, cuya orientación definitiva es determinada por las tempranas experiencias infantiles. De este modo, los límites de la educabilidad del hombre supondrán también los de la eficacia de tal transformación cultural. Podemos preguntarnos si un distinto ambiente cultural puede llegar a extinguir, y en qué medida, los dos caracteres de las colectividades humanas antes señaladas que tanto dificultan su conducción. Tal experimento está aún por hacer. Probablemente cierto tanto por ciento de la Humanidad permanecerá siempre asocial, a consecuencia de una disposición patológica o de una exagerada energía de los instintos. Pero si se consigue reducir a una minoría la actual mayoría hostil a la cultura se habrá alcanzado mucho, quizá todo lo posible.
No quisiera despertar la impresión de haberme desviado mucho del camino prescrito a mi investigación y, por tanto, he de afirmar explícitamente que no me he propuesto en absoluto enjuiciar el gran experimento de cultura emprendido actualmente en el amplio territorio situado entre Europa y Asia. Carezco de conocimiento suficiente de la cuestión y de capacidad para pronunciarme sobre sus posibilidades, contrastar la educación de los métodos aplicados a estimar la magnitud del abismo inevitable entre el propósito y la realización. Lo que allí se prepara, inacabado aún, elude, como tal, una precisa observación, a la cual ofrece, en cambio, rica materia nuestra cultura, consolidada hace ya largo tiempo.
quarta-feira, 10 de julho de 2013
Golpe na pauta: Foro de São Paulo confirma o perigoso avanço do projeto totalitarista do PT
Muito cuidado – Os brasileiros de
bem precisam estar atentos para os movimentos do governo e do PT, que trabalham
para instalar no País um regime esquerdista de exceção. Em marcha desde a
chegada de Lula ao Palácio do Planalto, em 2003, o plano tem como pano de fundo
as decisões tomadas no malfadado Foro de São Paulo, grupo que reúne a esquerda
latino-americana.
Enquanto a população se distraía com
a Copa das Confederações, o governo de Dilma Vana Rousseff, a ex-terrorista do
grupo VAR-Palmares, cuidava dos detalhes finais de mais um encontro do Foro de
São Paulo, que acontecerá na capital paulista entre os dias 31 de julho e 4 de
agosto.
Alguns fatos devem ser considerados
preocupantes tendo em vista a sanha do PT pelo totalitarismo comunista. A
insistência de Dilma Rousseff para que seja realizado um plebiscito sobre a
reforma política é prova inconteste do golpe que está sendo arquitetado nos
bastidores. A situação torna-se ainda mais preocupante quando considerado o
fato de que o MST, após reunião com Dilma, anunciou que sairá às ruas para
defender o plebiscito.
O Palácio do Planalto desistiu
temporariamente de “importar” 6 mil médicos cubanos, que na verdade são agentes
do regime castrista, mas a operação, que atende aos interesses da esquerda
latino-americana, não está descartada. Os tais “médicos” atuariam em
localidades mais distantes, mas a verdadeira missão seria promover uma lavagem
cerebral nas comunidades rurais.
O plano de esquerdização da América
Latina segue a passos largos, sem que os brasileiros se preocupem com fatos
isolados. Não foi por acaso que Nicolás Maduro, presidente da Venezuela,
indicou o ex-ministro de Defesa, Diego Molero, como embaixador para o Brasil.
Outro fato que está sendo tratado de
forma isolada é a decisão dos governos da Venezuela e da Bolívia de concederem
asilo político a Edward Snowden, ex-técnico em segurança digital da CIA que
revelou ao mundo as ações de espionagem eletrônica da Casa Branca.
Escândalos financeiros envolvendo
empresas com ligações com a cúpula petista devem ser monitorados diuturnamente.
Empréstimos oficiais como os que foram concedidos às empresas de Eike Batista
existem às dúzias. E não é por acaso que Lula tem se apresentado como lobista
internacional de empreiteiras, que com o suado dinheiro do contribuinte fazem
obras faraônicas em países que jamais quitarão a dívida com o governo
brasileiro. Parte do dinheiro surrupiado dos brasileiros está financiando a
sobrevivência da esquerda no continente.
Ao se montar o quebra-cabeça
percebe-se que o PT não age isoladamente para implantar no Brasil o socialismo
obtuso que levou a Venezuela à degradação como nação. Ainda há tempo para uma
reação, mas é preciso começar agora. O primeiro passo é protestar contra o Foro
de São Paulo.
Fonte:
ucho.info
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